NEUROEDUCACIÒN
¿Qué es la neuroeducación?
La neuroeducación es, en resumidas cuentas, una disciplina puente entre la neurología y las ciencias de la educación, en la que la psicología educativa tiene un papel clave.Se trata de un proyecto de desarrollo científico en el que se quieren aunar los conocimientos que tenemos acerca de cómo funciona el cerebro con lo que se sabe acerca de los procesos educativos sobre el terreno. Normalmente, el ámbito en el que se centra la neuroeducación es la educación en ámbitos escolares y académicos
FRANCISCO MORA, catedrático de Fisiología Humana (Universidad Complutense) y catedrático adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica (Universidad de Iowa, EEUU). Autor de Neurocultura (Alianza) y Neuroeducación (Alianza).
La neuroeducación es una nueva visión de la enseñanza basada en el cerebro. Es una visión que ha nacido al amparo de esa revolución cultural que ha venido en llamarse neurocultura. La neuroeducación aprovecha los conocimientos sobre cómo funciona el cerebro integrados con la psicología, la sociología y la medicina, en un intento de mejorar y potenciar tanto los procesos de aprendizaje y memoria de los estudiantes, como los de enseñanza por parte de los profesores.
La neurociencia enseña hoy que el binomio emoción-cognición es indisoluble, intrínseco al diseño anatómico y funcional del cerebro. Este diseño, labrado a lo largo de muchos millones de años de proceso evolutivo, nos indica que toda información sensorial, antes de ser procesada por la corteza cerebral en sus áreas de asociación (procesos mentales, cognitivos), pasa por el sistema límbico o cerebro emocional, en donde adquiere un tinte, un colorido emocional. Y es después, en esas áreas de asociación, en donde, en redes neuronales distribuidas, se crean los abstractos, las ideas, los elementos básicos del pensamiento.
De modo que el procesamiento cognitivo, por el que se crea pensamiento, ya se hace con esos elementos básicos (los abstractos) que poseen un significado, de placer o dolor, de bueno o de malo. De ahí lo intrínseco de la emoción en todo proceso racional, lo que implica aprender y memorizar.
La neuroeducación y la atención
Otro de los principales aspectos psicológicos que se estudian desde la neuroeducación son los tiempos atencionales, es decir los períodos por los que una persona puede centrar la atención en un canal de información sin distraerse o fatigarse.
Se considera que el tiempo máximo que la mayoría de personas puede estar concentrada en una tarea es de 40 a 45 minutos. Por lo tanto, las clases magistrales que sobrepasan este límite de minutos (la mayoría de ellas, dicha sea de paso) resultan poco eficientes, ya que varios minutos son desaprovechados.
Los problemas de atención, vinculados a trastornos como el TDAH, también resultan muy relevantes, dado que afectan a muchas personas y que, con estrategias relativamente simples, se podría ayudar a esta parte de la población a utilizar correctamente su potencial dirigiéndolo a objetivos educativos, especialmente durante la infancia (que es una etapa vital clave en el desarrollo psicológico).
Así pues, la neuroeducación también debe dar respuesta a personas con ciertos diagnósticos que reflejan dificultades especiales a la hora de aprender ciertas competencias, y los problemas de atención son uno de esos frentes de batalla






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