La neurociencia y las emociones: un aporte a la educación
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Ricardo Ramírez, Bogotá. Iberciencia Comunidad de educadores para la Cultura Científica
La aproximación neurocientífica de las emociones ha sido llamada neurociencia afectiva. En principio se lellama neurociencia a todo el conjunto de ramas científicas e investigativas, que se dedican al estudio del funcionamiento d
el cerebro en todo su sistema integral.Un interesante punto de vista para la forma en que educamos, ya que se encarga de estudiar el funcionamiento de la mente y de qué forma se crean nuevas conexiones entre neuronas cuando aprendemos cosas nuevas.
Hoy sabemos por los resultados de las neurociencias, la genética y la psicología del desarrollo, que el movimiento y la potenciación sensorio-motora y físico- muscular influyen- especialmente en la edad temprana- de manera notoria en la evolución y plasticidad del cerebro y sus procesos mentales de pensamiento y conciencia; y a su vez, la potenciación de la mente y sus capacidades inteligentes y creadoras hacen posible el despliegue onírico y volitivo, obteniendo máximos rendimientos del movimiento corporal, de destreza física y fuerza muscular , sólo posibles cuando cuerpo y mente actúan integrados, energizándose mutuamente.
De aquí que la formación educativa por medio de las emociones tenga como base y fundamento la unidad activa cuerpo-mente. Por lo dicho, toda formación educativa se dirige a desarrollar las capacidades sensorio-motoras y volitivas, intelectuales cognitivas, ideológico valorativas y productivas transformadoras; todas ellas suponen desempeños y acciones específicas de la persona, en lo posible, interactuando armónicamente, a pesar de su diversidad y diferencia, en un todo estructural y vital.
Últimamente ha acogido una relevante importancia para los educadores, toda vez que sus resultados son compatibles para las exigencias académicas.Esta nueva etapa de aplicaciones, implica la revisión desde el sistema educativo global, obligándolo a prever su metodología y volver la mirada imprescindible mente, mucho más que antes, a esta área.
En mi área específica: la enseñanza media vocacional o comúnmente conocido como el bachillerato clásico, se ha establecido, ya, un reto universal con el fin de que los métodos de enseñanza inicien sus vertiginosos giros, sobre todo desde las perspectivas idiosincráticas de toda cultura yin-genios del pensamiento cuyo enfoque sea el desarrollo humano integral y cuya mecánica y metodología sea la de aprender a “ aprender a usar el cerebro en su totalidad".
¿Qué es la emoción?
Para conocer los procesos que subyacen a los procesos afectos, debemos antes entender qué es la emoción y cuáles son sus rasgos nucleares.Indagar sobre una posible definición del término emoción ha resultado, a través de los tiempos y de diferentes corrientes teóricas, una osada tarea. Emoción proviene de la palabra latina “emovere” cuyo significado es mover o desplazar (“movimiento hacia”), haciendo hincapié que toda emoción está relacionada con la acción. Variedad de términos surgen en la literatura emocional, como por ejemplo el afecto, el humor, los impulsos, y los sentimientos, entre otros.
Manfred Holodynski (2013) define la emoción como un sistema psicológico funcional que envuelve numerosos componentes que interaccionan de forma sincrónica y que sirven para regular las acciones de los individuos teniendo en cuenta sus motivos y preocupaciones. Dice que la emoción es una configuración de cambios fisiológicos periféricos en el cuerpo, formas de expresión, y sentimientos subjetivos que dependen, de uno en uno, de la evaluación de la situación emocional evocada.
Por otro lado, James J. Gross& Ross A. Thompson(2007) conceptualizan a la emoción como un sistema que puede ser representado como una especie de radar que facilita las respuestas para permitir una rápida evaluación y respuesta a dichas situaciones que son relevantes para nuestro bienestar.
Sin embargo pese a estos esfuerzos es difícil establecer una definición conceptual clara sobre la emoción -tampoco existe un consenso científico sobre sus componentes- la mayor parte de los autores que investigan los procesos emocionales desde cualquier aproximación teórica, consideran a estos como procesos básicamente adaptativos. Alertan al individuo de situaciones relevantes y le motivan para tomar decisiones respecto a las mismas en pro de proteger sus intereses personales.
¿Qué implica esto?
Básicamente, suplantar los métodos tradicionales sin eliminarlos; sino, consiguiendo una transformación radical en la manera de pensar del ser humano, cuya meta sea el de desarrollarse como una persona íntegramente evolucionada, cuyas habilidades provienen de la potenciación de todas las capacidades natas que poseemos por naturaleza, pero que lamentablemente gracias a la "culturización", y sobre todo de este mundo occidental, su sistema no lo ha permitido. Es decir, nuestro mundo occidental se ha enfrascado neciamente solo en el desarrollo de una parte del cerebro, y le ha dedicado todos sus esfuerzos al desarrollo intelectual, a la memorización, al tecnicismo y a la exactitud sin margen de error. Así es como ha prevalecido el mundo del número estadístico sobre la manifestación emocional.
El mundo se dividió, curiosamente, en culturas marcadamente diferentes gracias a la dedicación de unos y otros a un solo lado del hemisferio del cerebro.
Si el mundo del intelectualismo prevalecía en un lado del mundo, en el otro lo hacia el factor emocional. Esto nos lo demuestran incluso los estudios antropológicos, que determinan una gran variedad de factores biológicos y psicológicos para este fenómeno.
Ahora, gracias a los avances científicos y concretamente a la neurociencia, es posible unificar ambos estudios a fin de generar propuestas cuya meta final sea alcanzar habilidades en todo sentido, nunca antes pensadas, o erróneamente relacionadas con facultades especiales que muy poca gente llegó a demostrar y que fruto de la idiosincrasia mencionada, fueron catalogados como gente privilegiada o super dotada.
La verdad es que, estamos entrando en un campo muy amplio, duro y fascinante a la vez. Ahora ya sabemos que, para alcanzar el desarrollo óptimo de nuestras facultades cerebrales y mentales, debemos recurrir a factores abstractos, tal como son las emociones, lossentimientos y la actitud; tres pilares fundamentales que deben ser interrelacionados y puestos a la par con un nuevo modelo de pensamiento.
Retomemos la frase “apaga la televisión y enciende el cerebro”, para abordar de manera metafórica el hecho de que si bien es cierto que la neuro ciencia está aportando enormemente al sistema pedagógico a través del neuro aprendizaje, es realmente la actitud que asumimos ante las nuevas metodologías la que hará que su éxito sea asegurado.
En pocas palabras, la Neurociencia trasciende su campo, y debe abordar el alcance a las respuestas no solo de la neuro fisiología, sino el cómo la actitud predispone los cambios físicos en el ser humano y lo conllevan a ser un ente con mejores capacidades en el aprendizaje.
Es así, que de esta rama surge varias propuestas alternativas que buscan responder los procesos de los fenómenos mentales; por ejemplo: neuromarketing, neurociencia social, neurociencia de las religiones, neurociencia cognitiva de la memoria; etc.
Durante mucho tiempo la Neurociencia se ha focalizado en el estudio científico de los procesos cognitivos básicos (atención, memoria, lenguaje, percepción…), así como el estudio de sus bases anatómicas y bioquímicas, dejando de un lado el estudio científico -sobre una aproximación neurobiológica- de los procesos emocionales que correlacionan con los mismos.






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